ARCHIVO
MISIONAL DE MOXOS
El
Archivo Misional de Moxos reúne una de las colecciones más importantes de la
música colonial de América Latina. Fue el jesuita Enrique Jordá quien,
siguiendo las recomendaciones del franciscano Alfonso Elorriaga, que le
precedió como párroco de San Ignacio, empezó a recopilar las viejas partituras
que los músicos más ancianos del pueblo conservaban en el coro del templo y que
habían sobrevivido al extrañamiento de los jesuitas de las antiguas misiones en
1768, gracias a la infatigable labor de los copistas, que las caligrafiaban una
y otra vez a medida que se deterioraban.
A
partir de 2005, Raquel Maldonado y Toño Puerta, máximos responsables de la Escuela
de Música se adentraron en los lugares más recónditos de nuestras pampas y
selvas para rescatar, comunidad por comunidad, los miles de partituras que
todavía estaban desperdigadas en su extensa geografía, fundamentalmente en el
TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), resistiendo las
inclemencias del clima tropical y de la forma de vida seminómada de sus gentes.
De nuevo el venerable oficio del copista salvó este legado del ocaso.
Técnicos
locales, con Juan Franciso Limaica al frente, restauraron los manuscritos, la
Embajada de Estados Unidos acondicionó el espacio que alberga el Archivo y la
Escuela de Música buscó financiamiento y especialistas del País Vasco (España)
para digitalizarlo en su totalidad.
La mayor
parte de la colección representa un repertorio para el año litúrgico, aunque
también existen algunas piezas de carácter profano. Junto a las partituras en
sí, existen alrededor de ciento cincuenta doctrinarios, nombre genérico con el
que se designa a cuadernos que contienen fundamentalmente sermones, oraciones y
cantos religiosos en castellano, latín o lengua nativa -en especial la moxeño trinitaria-,
a veces acompañados de partituras.
Son
alrededor de quince mil páginas fotografiadas o escaneadas que recogen una
parte esencial del tesoro musical que se amasó en las selvas moxeñas durante la
época de la colonia, gracias a las reducciones que fundaron los hijos de
Loyola.


