viernes, 22 de julio de 2022

ARCHIVO MISIONAL DE MOXOS

 

ARCHIVO MISIONAL DE MOXOS

 

El Archivo Misional de Moxos reúne una de las colecciones más importantes de la música colonial de América Latina. Fue el jesuita Enrique Jordá quien, siguiendo las recomendaciones del franciscano Alfonso Elorriaga, que le precedió como párroco de San Ignacio, empezó a recopilar las viejas partituras que los músicos más ancianos del pueblo conservaban en el coro del templo y que habían sobrevivido al extrañamiento de los jesuitas de las antiguas misiones en 1768, gracias a la infatigable labor de los copistas, que las caligrafiaban una y otra vez a medida que se deterioraban.

A partir de 2005, Raquel Maldonado y Toño Puerta, máximos responsables de la Escuela de Música se adentraron en los lugares más recónditos de nuestras pampas y selvas para rescatar, comunidad por comunidad, los miles de partituras que todavía estaban desperdigadas en su extensa geografía, fundamentalmente en el TIPNIS (Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure), resistiendo las inclemencias del clima tropical y de la forma de vida seminómada de sus gentes. De nuevo el venerable oficio del copista salvó este legado del ocaso.

Técnicos locales, con Juan Franciso Limaica al frente, restauraron los manuscritos, la Embajada de Estados Unidos acondicionó el espacio que alberga el Archivo y la Escuela de Música buscó financiamiento y especialistas del País Vasco (España) para digitalizarlo en su totalidad.

La mayor parte de la colección representa un repertorio para el año litúrgico, aunque también existen algunas piezas de carácter profano. Junto a las partituras en sí, existen alrededor de ciento cincuenta doctrinarios, nombre genérico con el que se designa a cuadernos que contienen fundamentalmente sermones, oraciones y cantos religiosos en castellano, latín o lengua nativa -en especial la moxeño trinitaria-, a veces acompañados de partituras.

Son alrededor de quince mil páginas fotografiadas o escaneadas que recogen una parte esencial del tesoro musical que se amasó en las selvas moxeñas durante la época de la colonia, gracias a las reducciones que fundaron los hijos de Loyola.

PASEO PEATONAL EL BELEN

MUSEO DE MOJOS

 

MUSEO DE MOJOS “VIÑUPAPAIKA ETA VITARESIRA”

El Museo de Mojos cuenta con diferentes espacios. El recorrido inicia por salas interpretativas que dan a conocer la historia de Moxos, la diversidad de flora y fauna, la riqueza arqueológica y la cultura hidráulica. Continua el recorrido por el archivo musical, la sacristía, la sala del arte misional que incluye piezas de platería de elevada calidad utilizadas para el servicio litúrgico, fragmentos y restos de cerámicas, colección de máscaras Mojeñas y las reliquias de Baltasar Espinosa y Cipriano Barace, el jesuita que introdujo la ganadería en Moxos. Finalmente la sala que representa la vida cotidiana Mojeña.

ESCUELA DE MÚSICA DE SAN IGNACIO DE MOXOS

 

ESCUELA DE MÚSICA DE SAN IGNACIO DE MOXOS / ENSAMBLE MOXOS

Creada en 1996, por el empeño tesonero de la Hna. María Jesús Echarri y el apoyo inicial de la UNESCO y de la ONG vasca Taupadak. Es un prestigioso centro educativo especializado en música barroca y autóctona para la formación artística de niños y jóvenes, indígenas o mestizos. El Ensamble y Coro Moxos, es la principal representación musical del Departamento del Beni, cuyas actuaciones en el Festival Internacional de Música Renacentista y Barroca de Chiquitos y las giras artísticas realizadas en Bolivia, varios países de Sudamérica y ciudades importantes de Europa, han conquistado los aplausos, el aprecio y la admiración de los auditorios llenos que les escucharon. En el 2005, fue inaugurado el edificio para las actividades educativas y un elegante auditorio para sus propias actuaciones artísticas, construidos gracias a la cooperación vasca. Las paredes del edificio se hallan decoradas con motivos de los viejos templos jesuíticos, para darle el ambiente adecuado a las actividades de enseñanza-aprendizaje. En el portón de ingreso al auditorio, se hallan dos magníficas esculturas de tamaño natural que representan al indígena violinista y la mama que lleva el cántaro de chicha para el Maripeo en el Cabildo. Las paredes del interior están decoradas con murales de paisajes urbanos y humanos que hablan el devenir del pueblo y la cultura ancestral de los Moxos, realizados por el artista indígena Hugo Nava Chicaba.

ARCHIVO MUSICAL MOXOS

 

ARCHIVO MUSICAL MOXOS

Inaugurado oficialmente el (31 de julio del 2003 esta fecha corresponde a la inauguración del Museo, porque el Archivo ya funcionaba años antes), importante colección está a cargo del Cabildo Indigenal y de los Maestros Solfas que la salvaguardan con gran conocimiento de su valor. Las obras musicales que contiene poseen carácter sacro y aún hoy se las utiliza en los servicios de la Iglesia. El archivo cuenta con más de 7.000 páginas de partituras manuscritas entre obras instrumentales, misas, villancicos y motetes. Una gran parte del repertorio lo conforman obras escritas en el siglo XVIII, recopiladas en la segunda mitad del siglo pasado e inclusive en las décadas recientes del presente siglo. La reciente publicación “Archivo Musical de Moxos. Antología”, del musicólogo Piotr Nawrot y del Fondo Editorial APAC, constituyen un documento clave para el inicio de la difusión de la música barroca de Moxos.

PLAZUELA LORENZA CONGO

 

PLAZUELA LORENZA CONGO “JOCHEO DE TOROS”

LAGUNA ISIRERI

 


LAGUNA ISIRERI

La laguna Isireri es una Laguna Boliviana de agua dulce ubicada en la Provincia Moxos del Departamento del Beni a una altura de 258mts., tiene unas dimensiones de 6kms. De largo por 5,6 kms. De ancho y una superficie de 19,30 km cuadrados, el pueblo de San Ignacio se encuentra en su orilla este.

Cerca de la población se encuentra este gran espejo de agua, del cual nace la leyenda del Isireri y está plasmada en un monumento en su orilla. La laguna es un lugar de esparcimiento, donde además de observar las numerosas especies de aves, se puede tomar un refrescante baño y pescar.




LA LEYENDA DE ISIRERI




Isireri era un niño de nueve años cuyo nombre significa “Anguilla Grande” en castellano. Isireri un día acompaño a su madre a lavar ropa a un yomomo, uno de esos lugares húmedos y fangosos que emergían por su comunidad. Por la noche , al haber acabado con su faena, la mujer llamo a Isireri. Pero no podía encontrarlo. “Isireri”, “Isireri”, gritaba. Hasta que oyó la voz aterrada del infante desde el fondo del yomomo: ¡Memechicha¡….¡Memechicha¡…(Mamacita, mamacita). De pronto nada y cundió el silencio.

Al poco rato. La mujer miro sorprendida como el sitio se iba llenando de agua, mientras seguía llamando a su hijo. “Isireri” “Isireri”, pero nada. Isireri no respondía, así que corrió a su aldea y volvió con los pobladores, que no creyeron lo que vieron: el pantano se había convertido en una inmensa laguna de aguas cristalinas. Isireri no apareció nunca más y el cacique de la comunidad decidió bautizar a la laguna con el nombre del niño. Desde ese día Isireri se convirtió en el jichi o espíritu tutelar del cuerpo de agua y adopto la forma de una gigante sicurí o anaconda.

En San Ignacio se relata que hace pocas décadas, un grupo de científicos que estudio la Laguna Isireri, al revisar su profundidad, recolecto agua fangosa para analizarla y hallo una sicurí de ojos brillantes y amarillos. Para muchos esa sicurí era Isireri, quien a la orilla de la laguna tiene hoy un monumento en el que se lo ve sujetando a una enorme sicurí.



ARCHIVO MISIONAL DE MOXOS

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